“Allí estaba Martín Güemes”
- Por Miguel Ruffo
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Hoy se cumplen 235 años del nacimiento de Martín Miguel de Güemes. A modo de homenaje al gran caudillo salteño, reproducimos a continuación una nota publicada en la edición gráfica de Tras Cartón de febrero de 1995, también en ocasión de su natalicio.
La lucha de Martín Miguel de Güemes está relacionada con la independencia a través de una modalidad específica del combate emancipador: la guerra gaucha.
Salta, su provincia natal, era el espacio socioeconómico y político del ex virreinato, una de las provincias de mayores contrastes y antagonismos sociales. En la cúspide, una reducida y orgullosa aristocracia de la tierra y del comercio, cuyo poder se basaba en la explotación de una nutrida clase de campesinos y trabajadores rurales, gran parte de los cuales eran indígenas o mestizos.
Después de la Revolución de Mayo, Salta fue una “frontera caliente”. Desde la región altoperuana y como resultado de las sucesivas derrotas de los ejércitos emancipadores (Huaqui, Vilcapugio y Ayohuma, Sipe-Sipe) entre 1810 y 1815, el noroeste de nuestro país quedaba periódicamente expuesto a las incursiones de los realistas. Consecuentemente, en Salta, los señores de la tierra y el comercio, adinerados y pudientes, formaron un partido proespañol que amenazó permanentemente a la revolución.
Contra los españoles y sus apoyaturas internas, se desarrolló la lucha de Güemes. Conocía su tierra natal, palpaba el espíritu de su pueblo, odiaba al español (“godo” en aquellos años) y más a las poderosas familias salteñas que los apoyaban. Güemes compartía los planes de independencia y unidad continental de San Martín y Belgrano. Desconfiaba de los burgueses mercantiles de Buenos Aires, siempre dispuestos a la negociación y arremetedores contra el interior por medio de una política centralista.
Luchó Güemes contra tres enemigos: los españoles o godos, las poderosas familias salteñas y los burgueses centralistas de Buenos Aires. ¿Cómo pudo hacerlo? Porque contaba con el apoyo de su pueblo, de sus trabajadores, de sus campesinos, de sus indios. Porque Güemes y su pueblo conocían la tierra salteña, cada palmo de la Quebrada de Humahuaca, cada monte y cada escondite. Armados con lanzas, caballos y algunas armas de fuego, los gauchos de Güemes defendieron la frontera norte organizándose en pequeñas partidas, convirtiéndose en expertos de la emboscada, del ataque y de la retirada.
En 1815 el Cabildo de Salta nombró a Güemes gobernador. En 1816, ya declarada la independencia, el director Pueyrredón tuvo que aceptar la designación de Belgrano al frente del ejército del norte; esta medida implicaba que el ejército no sería utilizado para salvaguardar los intereses de Buenos Aires, la renuncia a la guerra ofensiva y dejar al ejército acantonado en el Tucumán, mientras la zona era defendida por su pueblo.
La guerra gaucha fue el antemural defensivo de la revolución en el norte. Mientras Güemes y sus gauchos impedían el avance de los realistas, mientras Belgrano se mantenía en reserva con su ejército en el Tucumán, San Martín emprendía la emancipación continental cruzando Los Andes para liberar al Chile y al Perú, para construir la Gran Nación Americana. El plan apuntaba a aniquilar a los españoles en el Perú, centro de todos los movimientos contrarrevolucionarios en América. Una vez liberado el Perú, con la confluencia de los ejércitos de San Martín y Bolívar, Güemes debía pasar de la defensiva a la ofensiva subiendo por la Quebrada, hasta confluir con los ejércitos sanmartinianos en el Alto Perú (Bolivia).
Toda la política desarrollada en Salta entre 1815 y 1821 se conoce como “sistema de Güemes”. Este sistema se basaba en la movilización y ascenso social y miliciano de las clases trabajadoras rurales, en la liberación de estas del pago de los tributos (rentas en favor de los terratenientes) y en una fuerte política de exacciones y confiscaciones que pesaba sobre las clases aristocráticas. Los ganados y recursos dinerarios de estas fueron confiscados para sostener financieramente la guerra emancipadora y favorecer el ascenso social de los trabajadores. Los aristócratas odiaban el sistema de Güemes. Conspiraron contra el caudillo salteño y crearon las condiciones para que una partida realista avanzara sobre la ciudad de Salta y le diera muerte en 1821.
“Allí estaba Martín Güemes, el que después fue caudillo, metiéndose como gaucho en el río, tomando el barco inglés”, dice una no muy antigua cantata para recordarnos que la lucha de Güemes se inició contra el invasor inglés, cuando en 1806 y mientras prestaba servicios en el Regimiento Fijo en Buenos Aires, tomó por asalto el buque invasor El Justina.





