Elevadísimo aumento del costo de la vida
- Por Tras Cartón
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En diciembre último, una familia tipo de la ciudad necesitó, para no ser pobre, ganar más del 45% y, para no ser indigente, más del 49% que la cantidad percibida en igual mes de 2017. Por otra parte, durante ese mes el Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires (IPCBA) registró un incremento de 2,4%, en tanto que la trayectoria interanual de este indicador se ubicó en 45,5%. Así surge de sendos informes publicados recientemente por la Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad (DGEyC).
Así, el que registra líneas de pobreza e indigencia puntualiza que, para no ser pobre, un hogar compuesto por un matrimonio propietario de la vivienda, con ambos cónyuges económicamente activos y dos hijos menores, debió reunir en diciembre último ingresos superiores a los $ 31.349,71 mientras que, para no ser indigente, esos ingresos debieron sumar más de $ 3.193,82; estos montos representan, respectivamente, aumentos del 45,63% y del 49,12% por sobre las cifras registradas en uno y otro caso en diciembre de 2017.
Al igual que en las ediciones anteriores, este informe señala que las líneas de indigencia y de pobreza están definidas, respectivamente, por la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT), que se valorizan utilizando los precios de la Ciudad de Buenos Aires.
En ese contexto, una familia tipo 2, compuesta por una pareja de adultos mayores, ambos económicamente inactivos y propietarios de la vivienda, necesitó en diciembre último $ 12.455,35 para no ser pobre y $ 8.372,15 para no ser indigente, mientras que para un hogar tipo 3, como se caracteriza al unipersonal de un adulto varón de 25 años, económicamente activo y propietario de la vivienda, las cifras fueron de $ 9.060,49 y de $ 6.039,93, respectivamente.
En cuanto a un hogar tipo 4, integrado por una pareja de 25 años, con ambos componentes económicamente activos y propietarios de la vivienda, la línea de pobreza se ubicó en los $ 14.492,06 y la de indigencia en los $ 9.643,93, en tanto que una familia tipo 5, integrada de igual modo que la anterior pero sin ser propietaria de la vivienda, tuvo que sumar ingresos superiores a $18.005,50 para no ser pobre y a $ 12.230,19 para no ser indigente.
En otro orden, y de acuerdo con la estratificación diseñada por la DGEyC según la capacidad de acceso de las familias porteñas al consumo de bienes y servicios, un hogar tipo 1, compuesto, como se dijo, por una pareja de 35 años de edad, ambos económicamente activos y propietarios de la vivienda, con dos hijos varones de 9 y 6 años, el ingreso total familiar para estar en situación de indigencia fue inferior a $ 12.237,91 y, para ubicarse en situación de pobreza no indigente, estuvo entre esa cantidad y $ 24.865,42.
Este último guarismo definió la cota inferior del intervalo de ingresos que totalizó un hogar no pobre vulnerable, cuya cota superior fue de $ 31.349,70, cifra que a su vez delimitó la franja de ingresos del hogar perteneciente al sector medio frágil, que se extendió hasta los $ 39.187,13.
Por su parte, en el segmento determinado por esta última cifra y los $125.398,83 de ingreso total familiar, se ubicó el hogar del sector medio-“clase media”, mientras que las familias que reunieron una suma mayor correspondieron a los sectores acomodados.
Suba de precios
En lo que a la variación mensual del IPCBA se refiere, el informe correspondiente especifica que durante diciembre último esa variación respondió fundamentalmente a las subas en las divisiones Salud; Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles; Restaurantes y hoteles; Alimentos y bebidas no alcohólicas y Transporte, que en conjunto explicaron el 73,5% del alza del nivel general.
En primer término, Salud subió 5,7%, reflejando principalmente ajustes en las cuotas de medicina prepaga y, en menor medida, aumentos en los precios de los medicamentos.
Le siguió Restaurantes y hoteles, que se elevó 4,1% como resultado de las alzas en los precios de la comida consumida fuera del hogar junto con los incrementos en los valores de los alojamientos turísticos.
Después, la división Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles promedió un incremento de 2,0% al impactar fundamentalmente la suba en los gastos comunes de la vivienda por el ajuste salarial de los encargados de edificios.
Muy cerca, Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentó 1,9%. Al interior de la división, los principales impulsos provinieron de las subas en los siguientes grupos: Leche, productos lácteos y huevos (4,1%), Pan y cereales (2,8%), Aguas minerales, bebidas gaseosas y jugos (3,3%) y Carnes y derivados (1,4%). El único grupo que registró una caída con respecto al mes anterior fue Verduras, tubérculos y legumbres (-5,8%).
En cuanto a Transporte, promedió un alza de 1,8%, debido al aumento en los valores de los automóviles, al ajuste en la tarifa de taxis y, en menor medida, a los incrementos en el precio del gas natural comprimido y de los pasajes de ómnibus de larga distancia. Le siguió en importancia la nueva actualización del valor del viaje en subte que entró en vigencia a partir del 15 de diciembre, junto con el arrastre que dejó el aumento del mismo el mes previo. En sentido contrario, la caída en los precios de las naftas contribuyó a aminorar la suba de esta división.
Con respecto a la trayectoria interanual del IPCBA durante el año 2018, el informe expresa que estuvo impulsada principalmente por la depreciación de la moneda doméstica, que impactó en mayor medida en los bienes dada su condición de transables, junto con correcciones en las tarifas residenciales de los servicios públicos.
Así, en el mes de diciembre, las divisiones Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles, Alimentos y bebidas no alcohólicas y Transporte continuaron siendo las principales responsables del incremento interanual de los precios minoristas, explicando el 51,1% de la variación interanual del nivel general.






