Ecos porteños del atentado contra Charlie Hebdo
- Por Tras Cartón
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El jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, expresó su repudio al atentado terrorista contra la revista humorística Charlie Hebdo y su solidaridad con el pueblo francés. Lo hizo en dos actos organizados al respecto por el gobierno a su cargo.
En el Salón Blanco
El primero de ellos se realizó en el Salón Blanco del Palacio Comunal, y contó con la presencia de la vicejefa de Gobierno, María Eugenia Vidal; ministros del gabinete porteño encabezados por su jefe, Horacio Rodríguez Larreta; el responsable de la Comisión Arquidiocesana de Ecumenismo del Arzobispado de Buenos Aires, presbítero Fernando Giannetti; el rector del Seminario Rabínico Latinoamericano en Buenos Aires, rabino Abraham Skorka; el vicepresidente del Centro Islámico de la República Argentina, Aníbal Bakir; los sacerdotes Ricardo Dotro y Omar Di Mario, el rabino Simón Moguilevsky y los dirigentes islámicos Omar Aboud y Omar Kabbarta.
En la oportunidad, Macri manifestó su repudio a “este acto terrorista” y a “semejante atrocidad y violencia”, se solidarizó “con todas las familias que han tenido estas pérdidas tan injustas” y agregó: “Quiero decirles que estamos con ellos y desde acá vamos a seguir trabajando por la paz del mundo acompañando a nuestro Papa y a todos los que en nuestro maravilloso planeta queremos convivir de manera pacífica”.
Dijo también que “hay mucha gente en la Argentina que cree que la buena convivencia es el camino a seguir” y en ese sentido destacó el espíritu del Instituto del Diálogo Interreligioso del cual, destacó, “estamos tan orgullosos” y valoró sus esfuerzos para que “convivamos en la diversidad, acá, en nuestra querida ciudad de Buenos Aires y en la Argentina en general”.
Por su parte, Bakir reivindicó “la coincidencia de valores entre las tres religiones monoteístas” y advirtió que “no hay ninguna religión que permita llegar a Dios por el camino de la violencia”.
A su vez, Giannetti definió como valor esencial “el respeto a la dignidad humana y a la libertad religiosa” y exhortó a seguir trabajando “para que el mundo acepte que se puede convivir en paz aun siendo diferentes”.
Por último, Skorka instó a “evitar la indiferencia frente a los que siembran el odio” y pidió recordar las enseñanzas que al respecto ha dejado la historia de la humanidad.
En el Museo del Humor
Posteriormente se realizó en la sede del Museo del Humor, ubicada en la Avenida de los Italianos 851, de la Costanera Sur, el acto organizado por el Consejo Directivo de esa entidad y auspiciado por el Ministerio de Cultura de la Ciudad bajo la consigna “La cultura, los humoristas y los ciudadanos nos unimos ante el dolor y la barbarie”.
Asistieron el jefe de Gobierno, Mauricio Macri; el ministro de Cultura, Hernán Lombardi; los embajadores de Francia y de Israel, Jean-Michel Casa y Dorit Shavit, respectivamente, y prestigiosos dibujantes como Joaquín Lavado, más conocido como “Quino” (quien llegó en silla de ruedas), Hermenegildo Sábat, Carlos Garaycochea y Fernando Sendra, entre otros. Todos llevaban pancartas con la leyenda “Yo soy Charlie”.
El embajador francés hizo propicia la ocasión para agradecer a Macri y a Lombardi esa “iniciativa de solidaridad” en un momento, dijo, “tan difícil en que los franceses y nuestros amigos de todo el mundo nos hemos quedado sin aliento por estos atentados tremendos que fueron organizados para matar a representantes de la libertad de expresión”.
El ministro de Cultura fue contundente: “Frente a la barbarie, la respuesta tiene que ser más libertad. El ejercicio irrestricto de la libertad es un pilar de la democracia, el terrorismo la limita y es su enemigo. No cedamos ante el chantaje, autocensurarnos es justamente lo que estos asesinos quieren y es lo que no hay que hacer”.
Por su parte, Macri sostuvo que “el humor es una herramienta maravillosa que ha servido siempre en el mundo entero para analizar lo que estamos haciendo, ser críticos con nosotros mismos y cuestionar a las instituciones de una República”.
En declaraciones periodísticas, Quino contó que en los festivales de humor de Europa solía encontrarse y comer con dos de los dibujantes asesinados, Wolinski y Cabu, con los que compartía momentos muy gratos. “Para mí ha sido un mundo en el que me he manejado siempre, un mundo de inteligencia y, de pronto, cae en manos de bárbaros”, señaló.
En cuanto a Sábat, destacó la necesidad de “dejar un testimonio ante la barbarie” y la importancia de que “la gente se movilice para defender la libertad”, mientras que Sendra consideró que “Charlie era revolucionario en su modo de decir las cosas”.






