Guía de Asistencia a Víctimas de Delitos
- Por Tras Cartón
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En el Centro Metropolitano de Diseño se realizo la presentación de la primera Guía de Orientación y Asistencia a las Víctimas de Delitos. Asistieron el ministro de Justicia y Seguridad de la Ciudad, Marcelo D’Alessandro; la referente de la Asociación Civil Madres del Dolor, Viviam Perrone, y los representantes de familiares de víctimas del delito Silvia Fredes, Isabel Yaconis, Mónica Puebla, Enrique Schott y Nelvi Volders,
“Esta es una iniciativa que nos trajo Viviam Perrone en representación de las Madres del Dolor y los familiares de víctimas”, dijo en la oportunidad el ministro, y explicó: “Trabajamos en conjunto y hoy estamos sacando esta Guía de Orientación hacia las Víctimas para darles un poco de luz en ese momento, muchas veces tan sombrío, que les toca vivir, con situaciones tan terribles”.
Informó después que “desde el Ministerio de Justicia y Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires están los programas y los departamentos para brindarles ayuda”, y mencionó a “la Oficina de Patrocinio Jurídico Gratuito para aquellos que necesiten representación y el Observatorio de Víctimas, que nos permite generar las estadísticas para después volcarlas en políticas públicas para evitar este tipo de tragedias”.
Luego, D’Alessandro les propuso a los familiares que dieran charlas sobre sus experiencias en el Instituto Superior de Seguridad Pública a los cadetes y policías en actividad.
Finalmente, expresó: “Cuando vienen a aportar algo bien encaminado y traen ideas como esta Guía es imposible decir que no; al contrario, hay que sacarlo, promocionarlo y en ese sentido cuentan con nosotros al cien por ciento”.
Por su parte, Perrone refirió: “A mí me invitaron desde la Organización Mundial de la Salud y desde Naciones Unidas a un congreso internacional; cuando llegué, familiares de víctimas de otras ONG me contaron que ellos tenían guías para víctimas, y que esas guías eran importantísimas para ayudar a la gente que pasaba por estos hechos dolorosos. Cuando volví a la Argentina empecé a preguntar si había algo así acá y no había nada, así que con Jimena Adúriz, la mamá de Ángeles Rawson, nos juntamos porque ella perdió a su hija en un hecho violento de femicidio, y entonces desde los hechos viales y los femicidios nos preguntamos qué es lo que tiene que saber una familia que tiene que pasar por esta experiencia terrible”.
Y prosiguió: “Hicimos la guía y un día tuvimos una reunión con el ministro y le dije ‘ya está esta guía armada’ e inmediatamente se pusieron a ver cómo le puede llegar a servir a la Ciudad. Estoy muy agradecida porque sé lo importante que es. Cuando te pasa un hecho así, la muerte de un ser querido, un hijo o un esposo, es como que te cae una bomba en el medio de tu casa y no te deja pensar ni sentir, ni nada. Son esos momentos en los que tenés que tener claridad para que no se pierda ninguna prueba, que se presenten los testigos, que no vengan abogados a hacernos firmar cualquier cosa. Y eso es lo que queremos difundir, porque siempre en la familia hay alguien con la mente mejor y puede ver la Guía para seguir las etapas y ver lo que falta. Esta Guía ayuda a tener claridad después de tanto dolor”.
La Guía
En la introducción, la Guía afirma que “para quienes han sufrido un hecho violento es fundamental disponer de suficiente información, en un lenguaje claro, y que brinde respuestas a las dudas e inquietudes sobre cuestiones relevantes” y que la Guía se ha desarrollado confiando en poder acompañar a víctimas y familiares “en el proceso de duelo y de su participación en el circuito judicial, a través de la información y el asesoramiento brindados en el presente documento”.
Se especifica después que el texto se inspiró en un trabajo de la organización International Road Victims´ Partnership, que posteriormente Viviam Perrone, Jimena Aduriz y Matías Bagnato (víctima de la tragedia de Flores) desarrollaron a partir de sus propias experiencias.
Los redactores no emplearon eufemismos. Describen situaciones durísimas y recomiendan cómo enfrentarse a ellas en un lenguaje preciso y descarnado. Así, el último párrafo de la introducción expresa que “nadie elige ser víctima, nadie elige tener que pasar un doloroso momento con un ser querido”, le dice al lector que “tiene el derecho de obtener respuestas, verdad y justicia” y termina con una exhortación en dos palabras: “No desista”.
A continuación la Guía aborda los “pasos a seguir si se es víctima de un hecho violento”, enumerando una serie de lugares adonde dirigirse según la circunstancia, tras lo cual pasa a hacer las siguientes “consideraciones importantes”, que empiezan por “averiguar dónde fue trasladada la víctima”, para lo cual “se puede recurrir a las autoridades que intervinieron en el hecho o en la comisaría más cercana” y recomiendan que “si fue trasladada a un hospital, concurrir con toda la documentación médica que pueda ser solicitada”, como “por ejemplo: grupo sanguíneo, historia clínica si la hubiere y otros”, y “si fue trasladado para realizar pericias forenses/autopsia, tener en cuenta que se va a pedir el reconocimiento del cuerpo” y que “es imprescindible decidir con anterioridad quién lo hará”.
Asimismo, “es recomendable la presencia de un allegado a la escena lo antes posible para entender las circunstancias que llevaron al hecho y para verificar que se haya preservado la escena” y se puntualiza que “el familiar o allegado designado debe ser informado de los resultados surgidos en la identificación del cuerpo”.
El siguiente parágrafo lleva por título “Participación en la primera etapa”, y ofrece “algunos datos a tener en cuenta”, como la “cadena de custodia de posible material genético, informes sobre estado de la ruta y marcas de huellas de frenado en casos viales, y grabaciones obtenidas de cámaras de seguridad o del ámbito privado”, debiendo considerar que “después de una determinada cantidad de días, estos registros son borrados”.
Se remarca seguidamente que es de suma importancia, en esos “primeros y cruciales momentos después del hecho, que se reúnan todos los elementos que contribuyen a la evidencia con la que se hará la investigación”.
Por otra parte, se recalca que “la cadena de ayuda comienza, como indica la Organización Mundial de la Salud, con aquellos que están presentes en el lugar o que llegan primero y realizan la conducta de proteger, alertar y socorrer (PAS)”, o sea “proteger el lugar del hecho, avisar a los servicios de emergencia y socorrer a las víctimas”.
Según la Guía es fundamental, además, “saber si hay otras personas involucradas, en esta primera etapa”, que pueden ser “otras víctimas, testigos, la última persona que vio a la víctima con vida, personal de la salud que asistió al lugar del hecho y posibles perpetradores”.
A esos efectos, “es aconsejable que los familiares o allegados lleven un registro escrito de cada uno de los pasos que van transitando, por ejemplo nombres de actores policiales y judiciales que intervienen; nombres, números de documento, direcciones y teléfonos de testigos” y se subraya que “cada paso que el familiar y/o allegado transita y cada persona con la que se comunica debe quedar registrado”.
En el siguiente parágrafo, titulado “Orientación jurídica”, se pone de manifiesto que “para quienes han sufrido un hecho violento es fundamental disponer de suficiente información sobre el sistema jurídico, elaborada con un lenguaje sencillo y que dé respuestas a las dudas que surgen en un primer momento”, y se señala que esa orientación “debe proporcionar información y recomendaciones sobre las cuestiones más relevantes”.
Por otra parte, “la complejidad del sistema judicial, para quienes lo desconocen, y la necesidad de averiguar la verdad de los hechos ocurridos, impide muchas veces a las personas afectadas hacer valer sus derechos porque el estado emocional y las diversas circunstancias padecidas llevan, en ocasiones, a tomar decisiones equivocadas que difícilmente se podrán solucionar a posteriori”.
Así, se recomienda “no firmar ningún tipo de documento, poder o acuerdo sin antes haber revisado y buscado una segunda opinión, asesorarse en todos sus derechos para poder ejercer y exigir las responsabilidades penales y civiles a los causantes, no aceptar los servicios de letrados de forma inmediata y tomarse su tiempo para ser orientados”.
A su vez, el parágrafo dedicado a la denuncia establece que esta “debe contar con la mayor cantidad de detalles posible para poder cooperar con la investigación” y enumera los “documentos clave que deben existir en un expediente: Informe de recopilación de datos y evidencias; informe médico de ingreso hospitalario (si lo hay); información completa de testigos; informes periciales de todo tipo; declaraciones testimoniales; documentos de constitución de querella o particular damnificado, presentado por algún letrado patrocinante y, si hay algún fallecido, informe de médico forense y certificado de defunción”.
Ante la lectura de lo hasta aquí expuesto, y teniendo en cuenta las muchas y penosas gestiones que familiares, allegados o aun la propia víctima, de sobrevivir, deben realizar, procurando además no ser engañados en su buena fe, cabe preguntarse dónde, y para qué, está el Estado.
Otras secciones de la Guía se refieren a los tipos de procesos legales, las etapas emocionales que podría atravesar la víctima, mientras que en un anexo se incluyen el marco normativo y un extenso listado de instituciones de asesoramiento, asistencia y apoyo, centros de toma de denuncias, unidades de atención y tratamiento, ONG, etcétera.