La Chavi: desalojo y represión
- Escrito por Victor Pais
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Con la intervención de la Policía de la Ciudad y efectivos de Gendarmería, el Gobierno porteño perpetró un operativo de desalojo del predio de San Blas y Andrés Lamas, conocido como La Chavi, en el cual tenían su hogar más de cien personas, nucleadas en alrededor de cuarenta familias.
Para llevar adelante su cometido, la fuerza policial dispuso impedir el acceso a la cuadra en la que se halla el predio con la colocación de vallas en las bocacalles de sus dos extremos y recurrió al uso de gases lacrimógenos para doblegar la resistencia de las familias que no querían abandonar el lugar, muchas de ellas residentes allí desde hace décadas y con niños, adultos mayores y personas discapacitadas entre sus integrantes.
Numerosos vecinos, algunos pertenecientes a organizaciones barriales asamblearias o referenciadas con agrupaciones políticas, se concentraron en la esquina de San Blas y Andrés Lamas para solidarizarse con los residentes de La Chavi. Muchos se acercaron con alimentos y un grupo se aprestó en la tarea de realizar una nutrida y humeante olla popular para proveer de una cena caliente a la población desalojada. También se acercaron para dar apoyo algunos legisladores porteños.
“Vino el arquitecto, que es el decano de la Facultad de Arquitectura, que todos sabemos que está ligado al macrismo, y lo primero que hizo fue entrar y firmar que había peligro de derrumbe”, nos dijo Rubén Gómez, uno de los habitantes de La Chavi, a través de la valla. Y prosiguió: “Nos quieren dar un hotel hasta el lunes y después estamos a la deriva, con un cheque de 150.000 pesos, que no sirve para nada. Nosotros no pedimos nada regalado. Si nos dan algo, nosotros queremos pagarlo, necesitamos una solución. Tenemos derecho como todos. Siempre se pagó la luz, el agua, el cable, como todos. Somos gente del barrio, nuestros hijos van al colegio del barrio, son hinchas del club del barrio, somos todos de acá. Nunca vimos un papel de nada”. Y hasta ahí llegó nuestra posibilidad de escucharlo ya que la policía no nos permitió continuar junto a la valla.
“Las vallas se empezaron a poner de madrugada y cuando nos levantamos hoy para llevar a nuestros hijos e hijas a la escuela nos encontramos con este panorama”, nos comenzó diciendo Luciana Fernández, una de las vecinas que se acercó para sumarse a la acción solidaria, quien además es docente y fue maestra de algunos de los chicos de La Chavi en la Fray Justo Santa María de Oro, escuela primaria recientemente cerrada por el Gobierno porteño. Y agregó: “Después de llevar a mi segunda hija al jardín me vine y me puse a mirar a través de la valla y me encuentro con mis alumnos y mis alumnas llorando del otro lado porque les quieren sacar su casa. ¡Solucionen el problema de vivienda! No se soluciona echando gente a la calle. De esta manera no”.