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“Fue un golpe contra la clase obrera”

“Fue un golpe contra la clase obrera”

Con motivo de cumplirse próximamente un nuevo aniversario del golpe de Estado de 1976, en el local del Partido Obrero de La Paternal, ubicado en la calle Nicasio Oroño 1899, el legislador Gabriel Solano ofreció una charla alusiva.

Empezó diciendo que “si uno las mide por la cantidad de personas que se movilizan, las marchas del 24 de marzo son las más importantes en la Argentina” y consideró que “es un hecho significativo que nos distingue en América latina”. Observó al respecto que “en las décadas del 60 y del 70 hubo golpes militares en todo el continente, pero en la Argentina en particular existe una lucha muy intensa de los movimientos de derechos humanos, de formas políticas de izquierda y de sindicatos que han tomado la cuestión de movilizarse en el aniversario del golpe militar del 76 como un tema central, y es un hecho que marca también una característica de la política argentina”.

En ese sentido, destacó que “la acumulación originaria de la familia Macri se produjo en la dictadura militar, y sin embargo [el presidente Mauricio] Macri, que por su posición social y política tendría que decir abiertamente que defiende a la dictadura, no lo puede decir porque en el pueblo argentino hay una conciencia democrática muy fuerte”.

Expresó por otra parte que “por la lucha del movimiento popular en general, se llegó en la Argentina a que una cantidad importante de militares sean condenados”, pero advirtió que “no cabe la menor duda de que es una minoría si se la compara con la totalidad del aparato represivo que actuó bajo la dictadura, como tampoco cabe la menor duda de que no se condenó a la clase social capitalista que estuvo detrás del golpe, ni a la burocracia sindical y al aparato civil que lo apoyaron”, aunque concedió que “así y todo, se condenó a una parte importante y, por la lucha que se desenvolvió, las leyes de impunidad, como las de obediencia debida y punto final, así como los indultos del gobierno de Menem, tuvieron finalmente que ser anulados, y los juicios, restablecidos”.

Según su análisis, “el significado de clase del golpe fue muy nítido, fue un golpe capitalista contra la clase obrera”. Así, mencionó “el programa económico que la dictadura llevó adelante con la decidida participación empresarial y la convivencia de los militares con los empresarios y los métodos de tortura”.

En ese contexto, puntualizó que “había campos de concentración dentro de la fábrica Ford de Pacheco” y que “José Rodríguez, el importante burócrata sindical del Smata, murió impune pero estuvo señalado por investigaciones internacionales como responsable directo de las desapariciones en Mercedes Benz”.  

Y definió: “Esta es la característica del golpe: un golpe contra la clase obrera que en el año 69 había osado levantarse en el Cordobazo y abrir en el país un ciclo de luchas que no pudo ser detenido por el regreso de Perón en el 73, y que concluye con el exterminio físico de un sector de la vanguardia obrera argentina”.

Seguidamente, describió el rol cumplido por el peronismo en esa etapa. “Desde un punto de vista histórico, el 24 de marzo termina de zanjar definitivamente el carácter reaccionario del peronismo”, aseveró. Se preguntó “qué es lo que va a cambiar entre el 55 y el 73 para que vuelva Perón”, para responderse que “lo que va a cambiar es el Cordobazo, el Rosariazo, el Tucumanazo, es decir, una lucha muy importante de la clase obrera que empieza entre fines de los 60 y principios de los 70 y va a alterar los planes de la burguesía que, para frenar este alzamiento, tiene que desviarlo a partir de la vuelta de Perón”.

“En ese sentido”, prosiguió, “Perón fue muy audaz: consciente de que se desenvolvía un movimiento independiente, hizo todo tipo de demagogias para asimilarse a él: la Patria socialista, las formaciones especiales para tratar de aparecer vinculado a la lucha armada que crecía luego de la Revolución Cubana…”.

Pero, enfatizó, “los desaparecidos no empezaron con los militares, empezaron con Perón, y la investigación histórica muestra claramente que a la Triple A la formó Perón y que los crímenes contra los luchadores obreros empezaron con Perón, todo eso está documentado”; y citó en su apoyo el libro de Miguel Bonasso El presidente que no fue.

Puso de manifiesto además que “cuando se produjo el golpe del 24 de marzo del 76, la única clase social que lo enfrentó decididamente fue la clase obrera, a pesar de que la burocracia sindical se borró o colaboró directamente armando las listas de desaparecidos”.

Se refirió posteriormente a los movimientos de derechos humanos. Dijo que “como ha pasado con distintos movimientos, en el de derechos humanos una parte de la cúpula fue cooptada a partir de prebendas del propio Estado”, y que “bajo el kirchnerismo ese proceso se agudizó, porque prácticamente el 80% o el 90% del movimiento de derechos humanos terminó alineado con ellos”.

Señaló que “en el pasado ya tenía esa tendencia colaboracionista todo el sector de Estela Carlotto, no así el de Hebe de Bonafini, que aparecía como un grupo más combativo, y con el kirchnerismo aparece también la conversión de este sector”, y que “sin embargo, hay un ala muy importante de lucha que dice no al kirchnerismo, no a la estatización del movimiento de derechos humanos, no a la estatización del 24 de marzo, que se lo declara feriado con ese propósito, es decir que el Estado asume el día como propio cuando fue el ejecutor de la masacre”.

Refirió que “ese movimiento independiente luchó contra todas las medidas represivas del kirchnerismo, denunció a [el ex secretario de Seguridad Sergio] Berni, denunció la convivencia que existía entre las policías provinciales kirchneristas y los hechos represivos contra los movimientos campesinos, ambientalistas y obreros, denunció la ley antiterrorista, y entonces se fueron armando las dos marchas famosas, la que defendía a Néstor y a Cristina y la opositora”.

Y evocó: “En 2015 fuimos a una marcha denunciando a [el ex jefe del Estado Mayor del Ejército, César] Milani, y apareció Milani abrazado a Hebe de Bonafini en la tapa de la revista de Madres de Plaza de Mayo; ahora Milani está en cana por los crímenes cometidos en Tucumán, donde se lo acusa de ser responsable de la desaparición de un soldado y de otras personas en momentos en que [el general Antonio] Bussi dirigía el Operativo Independencia, que fue particularmente brutal contra el movimiento obrero tucumano y el proletariado azucarero”.    

Resaltó asimismo que “la FUBA en el movimiento estudiantil, un sector de las fábricas ocupadas y un sector de sindicatos combativos, es decir una porción importante del movimiento popular, rechazó la cooptación del kirchnerismo y lo expresó en los 24 de marzo de una manera muy fuerte, con una marcha independiente”, y acotó que “ese movimiento fue muy importante y continúa al día de hoy”.

Precisamente con relación a la actualidad, señaló que “cuando el kirchnerismo pierde el gobierno y sube Macri”, se empieza a decir que “el enemigo principal es Macri”, pero previno que “la la teoría del enemigo principal se la puede aceptar con muchísimos condicionamientos, porque habitualmente te lleva a capitular ante el enemigo secundario”.  

Así, explicó que “en la estructura de clase de una sociedad hay vasos comunicantes muy fuertes entre este famoso enemigo principal y el secundario, que tienen mucho más en común entre sí que con nosotros”.   

 

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